Individuos que pegan

Muchedumbres que penan

Niños que roban

De marchita inocencia

 

Ninguneados, escarmentados

Eternos chivos expiatorios

Del que con Rocas y Evitas

Manifiesta fulgor en sus ojos

 

Con una excusa se los usa

Y con una bala se los descarta

A muchos, ostentosos y carenciados

La presencia de su existir los harta

 

Nimios vagan y pululan pensando

Que les gustaría poder pensar un poquito más

Pensar fuera de la miseria, de la tristeza

De las migas de la cena y del cinto de papá

Olvidarse del runrún, disociarlo del pumpum

Pero nada de eso importa ahora

 

Yace un niño bajo la lluvia

Asusta su expresión desencajada

Y la dureza de su carcasa

Que vaya a saber uno cuándo

dejó de ser blanda

 

Y ahí es cuando ninguna palabra en verdad importa

Cuando una persona, sea o no un infante

Queda olvidada sin vida, olvidada como su vida

 

Mirando boca arriba, deseando irse para arriba

Para llorar todas las lágrimas que siempre quiso llorar.

 

ILUSTRACIÓN POR MILAGROS DE LA HORRA

 

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