ACACIA DE CONSTANTINOPLA

Entro a la cama como a un río,

de noche, murmullo de río.

Noche azul, río marrón de tierra,

más olor que río, más frío que color.

La vegetación me despide en las orillas.

 

Voy llorando en silencio

Piso el fondo oscuro de piedras y barro

persigo a mi madre por el campo.

La noche es más negra en el campo

porque fue terreno de juegos esa tarde.

 

Y después saltas el alambrado berreando como un ternero

lamidas las piernas por los cardos

llena la remerita de amores secos.

Entre los dedos de los pies

los cuernos del diablo, cascotes y la sensación

de la víbora o del gato callado.

 

Entre los surcos de aquello que han sembrado los hombres

se va mi madre, abandonada a sí

perseguida por mí-cachorro.

Quién sabe a quién sigue ella, adónde nos vamos.

 

Nunca llega al alambrado, yo camino ligero

la alcanzo primero

le sostengo el camisón, lo estrujo, lo huelo

me apropio de ese perfume,

más allá está el arroyo serpenteando

-vamos a la casa, mamá-

 

Después no me acuerdo de nada.

La mañana, tal vez.

Olor a flores de naranjo, zumbido de abejas en el patio.

Yo sentado debajo de los mazos sedosos

de mi taperera, juntando chauchitas con los pies morados

los talones llenos de sangre de ciruela.

Al lado el campo, mi hermano o el perro en el campo.

El día es más amarillo cuando nadie se va

porque ni siquiera imagino lo que cuesta

quedarse.

 

Sueño:

¿Cuándo te voy a ver?

¿Para qué?

Porque me hacés mucha falta acá.

No.

¿Cómo es allá?

Grande.

 

Una paloma se estrella de pronto en la ventana

O se escucha un golpe y yo salgo del río

Como un ahogado que se salva.

La vegetación me recibe en las orillas.

Después no recuerdo nada.

El mate amargo,

la cama abierta,

la luz del baño sobre el pasillo.

Más allá el arroyo

serpenteando.

 

¿DESPERTAREMOS?

Una madrugada

mientras se cuece la primavera

y los niños duermen

y vos dormís como nuestros hijos

y la noche se desenvuelve

como el hijo que no tenemos

me despierto y estás

probable, a mi lado

seguramente entera y sutil

desnuda.

 

En unas horas

van a pedirnos a gritos ser amados

van a tironearnos al juego

y será parte del juego

decir que sí con actuado desgano.

 

Daremos de mamar

y daremos pan antes de mandar

a dormir la siesta.

 

En ese momento

nos vamos a besar en secreto

con el deseo de dos

que ya empiezan a hacer las cuentas

que se detienen frente a las casas que

se anuncian en alquiler

o a la venta

sin decirse nada

como si pudieran comprarla.

¿Despertaremos de ese sueño, mi amor?

 

Por lo pronto

es de madrugada y la gente

ya abandonó el festejo de las flores

para quejarse por fin

del calor.

Nuestros niños duermen

pequeños guerreros cansados

toda la habitación los contiene

como una plaza que respira

mirando el horizonte.

 

Vos dormís a mi lado

como el hijo que aún no tenemos

suspiras como

quien regresa con leche y verduras

y pasa frente a la casa

que se anuncia en alquiler

o a la venta

¿nos ves adentro en tu sueño besándonos en secreto?

 

 

 

 

LULLABY

qué vas a cenar?

en qué te hace pensar la enredadera que se mueve en el tapial?

estás mirando el tapial?

sopla el viento allá como acá?

mientras avanza el tiempo

pensas en mí, jugando a recordar el orden en que

se desordena la última parte del día

como yo

que ya te cerré cada cuaderno y te puse a descansar

que ya te acosté sobre el sofá y dejé

delicadamente

tus zapatos a un costado y la tasa de té vacía

del otro?

que ya te hice olvidar números

como el precio del pan y las claves bancarias y las cuadras

que separan tu casa de la terminal

o del banco o de tu trabajo?

como yo que ya te preparé la cena y te senté a comerla

que ya les hice decir las cosas

de madre e hija

que ya le hice bostezo el último berrinche antes del cuento?

 

qué vas a ponerte para dormir?

de qué lado te vas a volcar? qué vas a olvidar para salir de la cama

quejándote?

qué libro recorrerán tus dedos y tus ojos?

qué parte del libro hará que frunzas el ceño

que parte quedará suspendida a media palabra porque tu niña tose

o escuchaste un ruido

qué parte del libro te dará esta noche

como no puedo yo

las buenas noches?

 

ALBAÑIL

 

Tu marido anda loco

porque encontró en la casa

una alpargata cuarenta y tres

con un dripping de cal en el empeine.

 

Dedos de fino te sintonizaron

sobre el corpiño negro

por arriba de la tela, como te gusta.

Apretabas una esquelita con labial morado

“hoy puedo”

 

Eran las tres de la tarde

la cumbia sonaba en la radio chiquita

vos apoyada sobre la mezcladora

“Estás buena, Doña”

el gurí se ponía el forro

mirabas

la bombacha con protector, entobillada,

casi sobre el fratacho.

 

Tu marido anda loco y azotando puertas

porque sospecha que te encofraste

a uno de los albañiles

de los que están tirando el contrapiso del quincho

que después van a hacer la pileta.

 

“Agarrate aquella” le dijiste.

Y el guacho de puro pobre

ni cuenta se dio que volvía en patas

a su rancho con más hermanos que ventanas.

Al hombro una bolsa de porlan

en la mano, la piel muerta de una chicharra

o la muda de la víbora

que entra lamiendo al verano.

 

ROJO

Tu recuerdo

es un humo rojo

que me encuentra en las ventanas

es la negación del aire

la asfixia que tengo alojada

en la piel

debajo de la piel

 

Con mis huesos

he de transportarme

hasta la caricia

de la luz, el reto es encontrarte

en ese humo que me enturbia

en esa asfixia

que me niega las palabras

(algunos le llaman amor)

 

al final

no somos más que dos ansiosos

que merodean la belleza

que dan vueltas

allí donde lo genuino, lo real, lo verdadero

es lo que no se puede decir

ni se puede callar

(callar, sostener un ruido adentro)

 

Ansiosos

que barullan la belleza

que la observan

y yacen

en silencio.

 

 

Sobre el autor:
Nació el 4 de enero de 1988 en María Luisa, Entre Ríos. Trabaja en el sindicato de la carne. Es profesional de seguridad e higiene. Publicó su primer libro “La Parte Blanca de la Noche” en junio de 2018 con Editorial Fundación La Hendija. Ha escrito columnas de opinión para El Diario de Paraná y para Agenda Abierta.
 
 
mail: ivantaylor428@gmail.com
instagram: ivn_taylor
facebook: Ivan Taylor
Posted by:Sabrina Judith Mantero

1996, entrerriana. Co-fundadora de Revista Camalote. Estudiante de Letras en la UNR. Es sólo una pueblerina que anda en búsqueda de la historia silenciada y que en sus tiempos libres hace tiradas de tarot.

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