Provenir

De ese ruido veo
un pájaro
de ese pájaro
un pino
de ese pino arranco
una piña
de esa piña huelo
un auto antiguo
de ese auto
un padre
de ese padre
unos ojos
de esos ojos
una humanidad
de esa humanidad
un motivo
de ese motivo
una esencia
de esa esencia
unas alas
de esas alas
un pájaro.

 

Lejos

Llegué a la conclusión
de que sos la introducción a lo relevante
como meterse en la mejor postal del sudeste asiático
o bañarse en la sangre de un dictador

en mi caso, ninguna persona me es imprescindible
pero al sentirte me acuerdo
de que existen las excepciones

en tu recuerdo no evoco
un lindo rostro o una sonrisa grácil
no me aferro a la memoria de tu sexo o figura
ni a las cosas que me hayas dicho
en un momento de lujuria

Para mí vos SOS simbolismo 
sentimientos abstractos a los que la pluma no llega
olores otoñales de la década pasada
secretos íntimos confiados a alguien 
de tu vida extraño
impresiones sensibles y cotidianas
que se rescatan de lo común
y se aprecian en su ausencia

para mí sos elementos subjetivos 
como el trazo que hacían tus caricias
como tu mirada de reojo al subirte al bondi
como tu gesticulación al hacerte uno de mis chistes malos
y que sin que lo supieras motorizabas

cómo acomodabas los cubiertos después de comer
la vez que el quiosquero te regaló tres chocolates
los escritores que odiabas
tu manera de cagarme a pedos
de contradecir a tu viejo
ese nacionalista bigotudo
con el que en nada te identificabas

todo eso y mucho más
quedó acordelado
en los nervios más duros
de quien atragantado escribe

hoy sé que estás muy lejos
y es posible que esto no tenga sentido
de alguna manera nunca me manifesté
desde la pura coherencia

me dijiste que para vos las cosas 
no funcionaban así
que no podía hablarte cuando se me diera la gana
y después dejarte a un lado

flojo de excusas
no pude ser lo suficientemente rápido
para evitar que te fueras
para anular el desencuentro

me dejaste una carta
en el medio de mi libro favorito
y que leí 12 años después
en ella me dabas una oportunidad
que maté antes de dejar nacer

tal vez hoy tu Lima no fuera tu Lima
ni mi Córdoba fuera mi Córdoba
a ambos viajar nos expandía los sesos
aunque fuiste vos la que se terminó animando

llegué a la conclusión
de que hay más finales tristes que felices
de que la bohemia no es egoísmo
de que los compañeros de vida no estorban
sino que complementan

Salvo relaciones efímeras
no volví a amar a nadie.
Por mi obstinada terquedad
al anticiparme a problemas que no eran tales
y por desconfiar de la letra chica 
de los compromisos

Lo puedo ver a esta hora de la noche
cuando el ventilador amortigua mi silencio.
Ni siquiera tengo perro
sí algunos libros publicados
que hablan sobre arriesgarse
y que por ello 
no me pertenecen

Al fin me di cuenta de que estaba equivocado
de que apuñalé a mis sentimientos en el vientre
y que en cada posibilidad de que sanaran
retorcí el cuchillo;
por alguna razón se quedó sin filo
ahora lo puedo ver y ya no quiero
seguir apuñalándome
a esa conclusión llegué
pero llegué tardíamente.

 

 

La caminata

Todas las mañanas
mujeres negras, marrones, amarillas y rojizas
descendían silenciosamente del colectivo 13
cuando el sol aún no había salido

el colectivero de primera hora observaba
con una mezcla de tristeza y extrañeza
el vaciamiento de su coche

las había de todos los tamaños y temperaturas:
delgadas, gordas, tristes, alegres
jóvenes, viejas
con más cicatrices y dolores en el cuerpo
o con menos;
provenientes de las más diversas zonas
de Miraflores, Potosí y Asunción
cada una compartiendo una historia
de fuego, deseos y huidas
que la eslabonaba con las demás.

la horda de colores arcillas, amarillos y ocres
era liderada por Mayra
que con la panza sólo llena
de recuerdos de su tierra
todos los días se aventuraba
a dialogar con los centinelas de un enorme e imponente portón
con tecnología y armamento de punta
para que les permitieren el acceso

las mujeres caminaban, así
entre casas hermosas, vados floreados
calles impecables y naturaleza en calma con lo humano;
la mayor de ellas orientaba a las nuevas
en aquellos territorios desconocidos
(de fantasía)

una a una llegaban a su destino
y se iban despidiendo de las otras
con efusividad
con tristeza
en silencio
o con alegría por el próximo encuentro

era Mayra la última en llegar que
a diferencia de la mayoría
no necesitaba tocar el timbre
porque después de 25 años trabajando allí
se había ganado la llave

ingresaba al Château
y la espalda le dolía
y las rodillas le crujían
y la antigüedad en su rostro
adquiría mayor expresividad;
en su mente se recreaban rostros borrosos
de parientes antiguos
de un color que aquí no se alberga
y rápidamente, como con la mano
los borroneaba.
No tendría ningún sentido recordar.

se colocaba sus auriculares e iba en búsqueda
de los artefactos de limpieza;
de lo primero que se encargaba era
de las ventanas
ya que al abrir las cortinas la luz
se desplegaba por toda la inmensa casa

y a ella le gustaban los rayos de sol en la cara
porque le hacían creer que las cosas
por fin iban a ser diferentes…

 

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