Serotonina de Michel Houellebecq.

Publicado en enero de 2019 por la editorial Anagrama.

Serotonina es la última novela del francés Michel Houellebecq (1956, Saint-Pierre). Esta vez el autor nos presenta a Florent-Claude, un hombre que odia su nombre, tiene casi cuarenta y seis años, es agrónomo (dato curioso: igual que Houellebecq) y se medica con Captorix, un antidepresivo que genera efectos adversos: uno de ellos, y el que más le afecta, es la desaparición de la líbido e impotencia. Su vida está anclada en el pasado, tanto que le cuesta vivir el presente, y en sus relaciones amorosas ya fracasadas. Está solo y no se ve con nadie, es tan lúcido como cínico. Tiene un solo amigo, Aymeric, que conserva de sus épocas de estudio en la facultad de agronomía. A lo largo de la novela, narrada en primera persona, Florent-Claude cuenta cómo su vida va decayendo hasta que, un día, decide tomar antidepresivos. Autodestructivo, con una creciente preocupación por el sexo (que, para colmo de males, está muriendo para siempre a causa de los antidepresivos), con un saldo muy grande en el banco, Florent-Claude no deja de divagar en torno a temas que como individuo le conciernen; tales como la soledad, la muerte, el amor, el consumo, y los va relacionando con lo que le sucede a la sociedad misma (posmoderna y, cómo él, autodestructiva). El protagonista tiene a su disposición los medios para llegar a donde quiera, pero no puede ni lo hace: no sabe a donde ni a qué quiere llegar.

Con una narración anacrónica, que va desde el pensamiento interior hasta los recuerdos, desde el momento presente hacia una divagación analítica sobre la política de Francia e incluso de la Unión Europea, en torno, más que nada, a todo lo que tiene que ver con el consumo de alimentos y las formas de manejarse que tienen aquellos que se dedican a la agronomía, Houellebecq nos trae esta magnífica novela repleta de sinsabores tanto individuales como universales.

Recomendada por Felipe Hourcade.

 

 

Mañana tendremos otros nombres de Patricio Pron.

Publicado en marzo de 2019 por la editorial Alfaguara. Ganadora del premio Alfaguara 2019.

Mañana tendremos otros nombres es la última novela del argentino Patricio Pron (1975, Rosario) radicado en España hace ya varios años. La novela comienza a partir de una ruptura amorosa y se desarrolla en Madrid, España. Después de cinco años de haber estado juntos, Él y Ella (personajes principales) se separan y empiezan a descubrir el mundo exterior: en constante cambio y atravesado por las redes sociales. En “Mañana tendremos otros nombres” se relata, con una narración algorítmica y potente, cómo Él y Ella se sumergen, cada uno por su lado y con el luto que genera la ruptura amorosa, en un mundo antes desconocido. Lo interesante de esta novela es que, a diferencia de las historias de amor tradicionales, está planteada de forma inversa: comienza desde el final. A partir de la ruptura empieza la narración. Por un lado Él, escritor de ensayos, busca salvar su propia individualidad del sufrimiento, dejado, sin comer ni dormir, teniendo como único sustento a su editora; que, a causa de la soledad de ambos, se vuelven amigos. Por otro lado Ella, que es arquitecta y le gusta viajar, busca sustentar el dolor, llenar el vacío, con la compañía de un grupo de personas que decían ser amigos de la pareja, es decir de los dos por igual, pero que al realizarse la ruptura se inclinan por ayudarla a Ella, dejándolo a Él a un costado.

El mundo con el que se encuentran está poblado por la juventud posmoderna y sus nuevas formas de relacionarse: las redes sociales. Es la era de Tinder, una aplicación para encontrar parejas que, como todo lo actual, funciona rápidamente. Patricio Pron aprovecha para realizar un análisis, entremedio del caos de estos dos personajes que no saben cómo desenvolverse, sobre una serie de cuestiones que nos atraviesan: la economía colaborativa, el amor libre, el veganismo, el uso de las redes, la paternidad y las relaciones amorosas de una noche.

Recomendada por Felipe Hourcade.

 

 

No sé por qué todos piensan que soy un genio… de Daniil Jarms.

Publicado en mayo de 2019 por la editorial Iván Rosado (traducción y selección de Érica Brasca).

Daniil Jarms, seudónimo de Daniil Ivanovich Iuvachóv, nació en 1905 en San Petersburgo y murió en 1942 durante el bloqueo de Leningrado por las tropas alemanas. Escribió poesía, teatro, relatos y cuentos infantiles. Salvo algunas colaboraciones en revistas, la mayor parte de la obra de Jarms fue publicada póstumamente.

Entre 1924 y 1926, la producción de Jarms fue leída bajo la influencia de la vanguardia kubofuturista –Jlébnikov, Kruchonij, Malevich–, período en el cual se conformó “Chinari”, una asociación de jóvenes poetas y filósofos de San Petersburgo. En 1928, el núcleo de “Chinari” conformó OBERIU (“Asociación del Arte Real”), en cuya primera noche literaria se representó Ielizaveta Bam, pieza teatral de Daniil Jarms. En estos años, publicó poemas y cuentos infantiles, hasta 1931 que fue deportado a Kursk.

Durante la década del 30 y hasta su muerte, Jarms desarrolló una prosa singular y paródica, en la cual se distinguen series de microrrelatos y la nouvelle La vieja. Estos textos, manuscritos en cuadernos y papeles dispersos, lograron recuperarse tiempo después de la muerte de su autor. Para este libro, se han seleccionado aquellos microrrelatos –fechados entre 1929 y 1941– que dan cuenta de la estética absurda y satírica de Daniil Jarms. La subversión hasta el grotesco, la estupidez humana que engendra violencia, la incertidumbre, el sueño, los incidentes, la indiferencia potenciada por el cinismo y la autoadulación son algunas características de estos escritos.

Recomendada por Érica Brasca.

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