Sinopsis

Octaedro, 2015 d.C. es una historia  de traiciones y conspiraciones que se tejen desde un multimedios, una agrupación política marginal y una iglesia adoradora de los gatos para entregar al narcotraficante más importante de Latinoamérica, Tito Molleja, durante las elecciones provinciales del año 2015 en Rosario.

 

Cuando conocí a Tito Molleja: desprotección y violencia

El primer capítulo inició con un celular sonando de fondo. La sala de Berlín estaba oscura y en silencio, todos miraban hacia el escenario. En el medio estaba ubicada una mesa sola. La llamada se intensificó y Molleja apareció por detrás. Atendió su celular.

Comenzaron los diálogos violentos, el hambre de poder, un narco de negocios con aire de empresario jugaba con chicanas retóricas a sacarle la ficha a su socio. ¿Será un judas o no será? Era la gran pregunta de todxs y la de Molleja. La actuación de Marcos D’Agostino a veces me ponía la piel de gallina, creaba una atmósfera de miedo en la cual la violencia podía manifestarse en cualquier momento y la sensación de desprotección que sentían los demás personajes ante Molleja podía trasladarse al público con facilidad. De hecho Molleja, luego de haber colgado con el socio, repitió reiteradas veces “así que me vas a cagar” anticipándose a la jugada. Lo repitió algunas veces  y se dirigió ante un pibe que estaba en el público. Lo miró. Comenzó a repetirle las mismas frases una y otra vez, le acercó la cara y el ambiente se puso tenso. Haciendo un ademán nos dejó a todxs descolocadxs cuando desenfundó el 38 que tenía guardado. Le apoyó el cañón en la frente y volvió a repetirle si lo iba a cagar.

Flashero me dije. Imaginé los sesos del loco que tenía al lado volando por todo Berlín, pero en eso llegó la Geo, interpretada por Lala Brillos, tocando a la puerta de Macbeth rompiendo la tensión y el aislamiento que había provocado la escena.

Tito Molleja, un apasionado que eligió el laburo incorrecto.

El trabajo de la violencia estuvo apoyado, en parte por la actuación de Marcos D’Agostino, sus gestos nerviosos, los ojos abiertos e intranquilos, la quijada rígida de un papero prolífico y una voz cascada de un fumador con aires empresariales, que jugó el papel de Padrino. Pero no hay duda de que las escenas en donde Molleja se enfrenta al público para posicionarse ante él de la misma forma que lo hace ante los demás personajes de la obra fueron pulidas antes de poder llegar a semejantes efectos.

Con esta reseña, sobre una minúscula parte de la totalidad de la obra, lxs invito a pasarse por las siguientes fechas de Octaedro 2015 a.C. de la dramaturga Carla Saccani.

Placas: Yamila Suárez

Escribe: Giuliano Biribin

Posted by:Giuliano Biribin

Nacido en los suburbios de un hospital público y declarado de "interés cultural" al ser el primer bebé rosarino de 1997, me propongo hacer algo.

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