Ilustración por Bleus (@bleustardust)

Sobre la profundidad de cuestionamiento hacia uno mismo

Así, sin lenguaje inclusivo para definir el sujeto a quien escribo: varón cisgénero, blanco y heterosexual.

Todxs nos entendemos insertxs en un contexto de cambio de paradigma liderado por el feminismo, impulsado por mujeres y disidencias. Cada día es más común encontrarse con cuestionamientos hacia el trato para/con las mujeres, lesbianas, trans y no binarixs, sobre posturas racionales respecto al debate del aborto (entiéndanse estas como no hipócritas), respecto al acoso callejero, a la diferencia de brecha salarial, violencia doméstica, trabajo no pago, y demases opresiones.

Por primera vez en la historia, varones hablando, entendiendo y empatizando con le sujetx que no es otro varóncis.  Pero aun así, hay terrenos a donde la luz de la conciencia del “varón empático” no llega: de la boca para adentro.

Hablo de temas como salud sexual y reproductiva, sexo, responsabilidad afectiva, y todo aquello que se relacione con la intimidad. Parece difícil, hasta a veces utópico, cruzarse con un varón que se haga cargo de sus privilegios en estas instancias. Y no estoy hablando de empatía: hay muchísimos varones que entienden la miseria que vive cualquier sujetx que no sea el predilecto patriarcal, y los hay cada vez más. Pero también hay algo que todxs sabemos: un varón no va a abandonar sus privilegios sólo por tener empatía emocional respecto a las vivencias de le otre. Porque ser consciente de comodidades que están tan naturalizadas en la cotidianidad es un trabajo profundo, silencioso y de todos los días. Es una realidad: nosotrxs nos encargamos de cuidarnos a nosotrxs mismxs, porque nunca un varón va a estar más adelantado en la materia que unx. Porque nosotrxs militamos todos los días: escarbamos absolutamente todas las heridas, desde las profundas hasta las superficiales, para poder sanar los abusos patriarcales.

Entonces, ¿cuál es el trabajo que tiene que hacer el varón?: meditar en silencio cuáles son los privilegios cotidianos de los que se aprovecha. Ejemplifico algunas de estas “comodidades”, por si aún no entienden a qué me refiero: no tener ni comprender el útero ni sus ciclos, no poder quedar embarazadx, darse el lujo de no saber qué significa urólogo (no haber ido jamás a uno), no hacerse estudios anuales, no entender el orgasmo ni los tiempos de otrxs cuerpxs que no sean el suyo, no tener que averiguar sobre anticonceptivos, poder elegir o no ponerse el forro, no saber lo que significa vasectomía, no militar ni informarse sobre salud sexual, no ser conscientes del propio cuerpo, no depilarse, no ser cuidadoso con la higiene propia ni la de otrx, no salir de los estereotipos del sexo patriarcal, no deconstruir el deseo, no entender el falocentrismo, y así podría seguir enumerando.

Porque es fácil vivir sin prejuicios sociales, sin molestarse por el placer de le otre, sin hacerse chequeos y análisis anualmente. Es fácil tenerle asco a la sangre, a los pelos, a las estrías, a la asimetría, a la gordura, a los cuerpos no hegemónicos. Es fácil es no preocuparse por si se pincha o se sale el forro, que no te importen los períodos de fertilidad, vivir con la seguridad de que nunca vas a tener que pasar por todo lo que implica un aborto clandestino. Es fácil es ponerla y andar impune y liviano por la vida.

Por eso, me dirijo hacia el sujeto varóncis y a su poca capacidad de cuestionamiento profundo. Me dirijo hacia vos, que sos tan pibe sensible pero pitoduro: no me interesa lo que pienses del aborto. No me interesa qué tan deconstruido creas que estás, no me interesa tu empatía discursiva ni tu bandera de feministo. No me interesan todas las caretas que te pongas, si no te las vas a poner también en la cama, junto con el forro.

Esta es SU militancia, no la nuestra. Sin embargo, acá estoy. De nuevo escribiendo, hablando por y para el varón, porque parece que solos no pueden hacer un trabajo introspectivo. Porque lo que a ellos no les da vergüenza, a mí me da bronca y necesito gritárselos en la cara: háganse cargo. Identifiquen sus privilegios, ocupen sus espacios, mediten su conciencia corporal, encarnen la vulnerabilidad en el cuerpo. Preocúpense por le otre, tanto emocional como físicamente. Conéctense con ustedes mismos, para poder conectar con les demás. Preocúpense por la salud, propia y por tanto, de su pareja. Háganlo por todxs. Dejen de hacerse los boludos.

Háganse cargo.

Posted by:Rocío Tenaglia

También conocida como Bleus. Existiendo -o algo así- desde 1996, nacida en Rosario. Co-fundadora de Camalote. Técnica Superior en Artes Visuales, estudiante de Animación. Oscilando entre ilustración, dibujo, fotografía, poesía, astrología y otros esoterismos. Geminiana full-time.

One thought on “ Sexualidad y machismo: háganse cargo – Rocío Tenaglia ”

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