Escribe: Milena Schilman

 

 

¿Qué pasa cuando se muestran cuerpos no hegemónicos en publicidades de indumentaria que no cumplen con la ley de talles? ¿Es correcto que una marca que utiliza modelos ultradelgadas tenga remeras con consignas feministas? ¿Por qué la mayoría de las modelos plus size son jóvenes, curvilíneas, cis, blancas y occidentales? ¿Es suficiente realizar una campaña de “mujeres reales” para una temporada y luego volver a contratar a chicas 90 – 60 – 90?

La penúltima edición de la revista “Para Ti” contenía una nota en la que se entrevistaba a personas con distintas corporalidades. En la página que le seguía al final del artículo, aparecía una publicidad en blanco y negro que anunciaba: “Querido flotador te dejo”. La foto que acompañaba a la despedida de los aparentemente excesivos y problemáticos rollos mostraba a una joven de espalda. Su postura y la falta de un rostro convivían con lo que más abajo estaba escrito: “Soy otra mujer sin tu compañía”.

Si bien es fundamental que sean los grandes medios quienes den a conocer cuestiones que pululan entre ciertos sectores minoritarios para hacerlas masivas (así como generó un impacto positivo la participación de referentes feministas en “Intrusos” o la coreografía contra la violencia de género protagonizada por Jimena Barón en “Showmatch”) hay que advertir que la intencionalidad de éstas no es la de romper con el status quo. No se trata del mensaje en sí mismo, sino del contexto en el cual aparece.

Cuando empresas que históricamente lucran estandarizando consumos deben adaptarse a cambios sociales, lo hacen a través de algo que parece ser innovador pero que termina convirtiéndose en más de lo mismo: contenido vacío al servicio del capitalismo. Toman la consigna y la banalizan. Ni lentos ni perezosos, quienes siempre se dedicaron a establecer el deber ser comenzarán a instalar nuevos cánones de belleza. Algunos cuerpos que anteriormente no respondían a la norma, entrarán en escena, pero no lo harán para romper con lo establecido. Vendrán acompañados de photoshop, maquillaje, tintura y cama solar. Así como a la protagonista de la película “Roma” se le realizó whitewashing en más de una revista, las modelos “reales” de la nueva línea de bikinis de Eva de Dominici se mostraron totalmente retocadas. Por lo tanto, aquello que parecía haber comenzado como algo contestatario se normaliza y se amolda a la regla.

¿Es esto un indicio de que todo está perdido? Para nada. Tal vez lo más estratégico sea aprovechar la oportunidad de dar a conocer causas por las que se viene luchando desde pequeños frentes para, luego de una vez instalado el tema en la agenda mediática, exigirle a esos mismos espacios que las difundieron que modifiquen las formas, que se adapten, que se deconstruyan o que dejen de existir. Es por eso que no hay que sentir que se les debe algo o que hay que agradecerles por el hecho de figurar, ya que esto es mérito de quienes vienen batallando desde hace tiempo. Es preciso continuar abriéndose paso para conseguir habitar un mundo más justo en el cual dejen de existir cuerpos disidentes, violentados e invisibilizados.

Posted by:Felix Leonel Peralta

1994, Rosario. Poeta y Cronista. Cofundador de Camalote. En 2015 y 2016 creó y coordinó el ciclo Voces Subterráneas. Ha publicado poemas en diferentes revistas de la ciudad. Trabaja para no morir.

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