Escribe: Santiago Montorfano

Estoy escribiendo esta nota en lo que es ya la madrugada del viernes 20 de diciembre, habiendo llegado hace tan solo un rato de haber visto la última entrega y el cierre a la que tal vez sea la saga que más me marcó en mi vida. Por esto, quiero pedirles disculpas por adelantado a les lectores, ya que estoy redactando con los sentimientos a flor de piel y con una falta completa de objetividad (como si esta existiera, de todas maneras). Habiendo dicho esto, voy a comentar, ahora sí, lo que me pareció Episode IX: Rise of Skywalker.

Luego de la controversia generada por The Last Jedi (2017), dirigida por Rian Johnson y que personalmente me pareció de las mejores de la saga, J. J. Abrams volvió para tomar las riendas del capítulo final de la aventura espacial más famosa que arrancó en 1977. La expectativa, o tal vez debería decir la incertidumbre, era demasiada debido a la grieta que se armó con Episodio VIII. Y remarco esto porque se nota que Episodio IX fue hecha con esto en mente: se intentaron “arreglar” o modificar algunas cuestiones narrativas que había comenzado la anterior entrega y uno se da cuenta que es una película hecha con el fin o el objetivo de gustar a todo el mundo o no decepcionar a nadie. Así, muchas veces parece “tibia” o que la hicieron con el freno de mano puesto, ya que no se atrevieron a tomar demasiados riesgos. No obstante, esta es personalmente la única crítica que le puedo hacer; creo que me hubiera gustado ver una producción en la que Disney no intentara satisfacer a fans enojados sino seguir por el camino original que había sido comenzado en The Last Jedi. De todas maneras, es entendible que en una franquicia del tamaño de Star Wars se juegue a lo seguro, sobre todo a la hora de darle un cierre.

Dicho esto, quiero destacar que la película me gustó muchísimo. Incluso más de lo que esperaba. Tal vez sea porque fui con bajas expectativas luego de la recepción que tuvo en la crítica o tal vez sea porque soy un termo de Star Wars, cosa de la que me hago cargo completamente, pero la verdad es que terminé completamente emocionado (por no decir llorando desconsoladamente). Si bien tiene sus tambaleos, sobre todo en la primera mitad, hay un momento que es un quiebre total y desde ahí la película no para. Apelando mucho a la nostalgia, a lo emotivo y, por qué no, al fan service, logra ser una experiencia trepidante y absolutamente entretenida, con sus errores y aciertos, pero que en definitiva me pareció un muy buen cierre, prolijo y a la altura de lo que es esta gran saga. Además, la banda sonora, a cargo de John Williams obviamente, es, tal vez, de las mejores de la saga. Incluso en la música encontramos referencias a momentos de las películas anteriores y siempre, siempre da con la nota acertada para transmitirnos todo lo que la escena requiere.

Como siempre, los comentarios políticos también están, sobre todo en una cuestión presente a lo largo de todas las entregas: la importancia de lo colectivo por sobre lo individual. El hecho de la unión, de lo importante que es tener la confianza, los vínculos, y un grupo que nos contenga hasta en los peores momentos, y cómo se piensa en relación y en tensión con la individualidad de los tiempos que corren es algo que me parece súper necesario destacar. Star Wars siempre ha sido hecha con ese espíritu o esa idea de que lo grupal y el trabajo en conjunto siempre es mejor o prevalece, y este caso no es la excepción. Lo diverso enfrentado contra lo homogéneo, en una guerra de proporciones galácticas pero que bien podría pensarse en clave de un acertadísimo comentario social actual. Ah, y Kylo Ren (Adam Driver) es, probablemente, el mejor personaje de esta trilogía y uno de los mejores de la saga.

Así, la saga de Skywalker llega a su fin. Repleta de easter eggs y referencias a todas las entregas anteriores e incluso al famoso Universo Expandido, con sorpresas y unos últimos 20 minutos muy emotivos. Ya hablando desde un plano personal, me resulta hasta poético el hecho de que mi viejo haya visto la primera con mi abuelo (que hoy ya no está, hecho uno con La Fuerza) y hoy haya visto la última conmigo y con mi hermano. Porque eso también es Star Wars. No es sólo las miles de generaciones Jedi que viven en Luke, Rey o Yoda, sino también las generaciones de familias que han crecido con ella a lo largo de distintas etapas de su vida y que hoy en día están juntas para ver cómo llega a su gran conclusión.

Posted by:Milagros De La Horra

Colaboradora en Camalote. Nacida un viernes 13 a medianoche, bruja feminista. Colaboro en el proyecto de Laura Remis, La ciudad de las mujeres. Escribo poesía y sobre la poesía.

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