Escribe: Félix Leonel Peralta

 

Un tanto arriesgado, pero no por eso poco preciso, es decir que en esta última década Rosario ha sido testigo de muchas propuestas en cuanto a lo que divulgación poética se refiere. Quizás se deba a la posibilidad performática que tiene la lectura de la poesía y la facilidad de difusión a través de las redes sociales. Su forma breve resulta atractiva para los nuevxs lectores que han surgido estos últimos tiempos. Esto se debe, a mi parecer, a la cultura del fanzine el cual se popularizó en los 80 con la cultura punk y se vuelca en los movimientos poéticos de la década siguiente. El hazlo tú mismo, como puedas, como salga, persiste aún en la actualidad; la trasparencia (o su ilusión) es celebrada en este presente dónde la realidad y la ficción a veces no se diferencian del todo (nótese la moda de lxs influencers). En un artículo de la revista Cuadernos Liricos, Matías Moscardi se refiere a este fenómeno como la transparencia del acontecimiento poético. Define a la cultura de los fanzines como “el artificio por medio del cual se pone a la escritura en un estado de desnudez” el cual produce en lx lectorx un acercamiento al espacio de la creación siendo ésta no mediada por la corrección editorial o por otros parámetros institucionales. A finales de siglo pasado, sin tanta posibilidad de edición digital, los fanzines a menudo eran corregidos a mano. Borroneados, tachados, las segundas ediciones fotocopiadas conservaban estas marcas que sin saberlo empezaron a configurar una nueva voluntad estética.

Hoy en día, la posibilidad de mostrar el proceso creativo a través de una historia de Instagram y la capacidad de interacción abre otro tipo de intimidades. El error y la espontaneidad permanece, pero debe armonizar con los imperativos de los multimedios. Con la popularización de las Jams de poesía y la revitalización que tuvieron los hechos performáticos en las marchas sociales, los eventos poéticos comenzaron a mutar en nuevos públicos. A los encuentros poéticos en bares, herederos de los antiquísimos salones literarios, se fueron sumando voces que se desapegan de una formación estrictamente intelectual o académica y, en cambio, se presentan como más personales, concretas, confesionales y declamatorias.

Sin justificaciones teóricas de por medio, motivadas por deseos personales, Carla (@krlabod) y Agus (@nmstri) crean Rosa Rabia, un recital poético que lleva ya tres ediciones. Carla nos comenta que la idea del ciclo fue producto de “un año de mierda” y la escritura de unos poemas dolorosos que no encontraban sitio en otro ciclo preexistente. “Con Agus”, nos comenta Carla, “empezamos a pensar alguna manera de que estos (los poemas) salieran de adentro y poder crear al mismo tiempo un espacio que pueda contener nuestros miedos y nuestros códigos así como de otrxs escritores que quizás tampoco encuentran lugar en los ambientes conocidos de la ciudad”.  Con mucho entusiasmo y con varias cervezas de por medio se empezó a gestar la idea de Rosa Rabia. Envalentonadas, se contactaron con Margarita Roncarolo para la primera edición sin ninguna relación previa entre ellas dos y la poeta. “Le hablamos por Facebook a las 12 de la noche diciéndole que la contactábamos para un festival (risas) que estábamos organizando y al otro día nos dijo que sí. Por miedo al papelón no queríamos abrir la respuesta. Pero Margarita se copó y así sin más arrancamos”.

¿Por qué Rosa Rabia? Agus toma la posta y nos comenta que “el nombre surge del odio por que nosotras tenemos un recorrido personal en el cual nos reconocemos afectadas/arrasadas por la realidad en la que vivimos. Viene del grito de decir no quiero esto que esta ocurriendo. Es una suerte de manifiesto”. Un odio sin violencia, que viene más de la inconformidad y la lucha. En cada recital podemos encontrar una máquina de escribir en la cual lxs asistentes pueden manifestar sus disconformidades. “De esos escritos va a salir un fanzine” agrega Carla. En una de las últimas publicaciones en su Instagram se puede apreciar que ese fanzine ya es una realidad.

La elección del Rosa también tiene su fundamento: Carla nos comenta que “a muchas mujeres nos ha pasado de odiar el color por ser demasiado cliché, pero en realidad es un color con mucho poder y mucha fuerza. Por eso en cada evento tratamos de intervenir el espacio con luces, decoraciones, escenografía para que la gente que venga tenga la impresión de realmente sentirse en un lugar diferente antes de que comience el evento en sí”. Para las organizadoras el rosa es lo contrario a la solemnidad y a la seriedad. Se sirven de su impacto visual para captar la atención de lxs curiosxs que vienen a escuchar la poesía y luego se quedan en el cierre musical que en su mayoría está a cargo de artistas de música alternativa y electrónica. “La poesía tiene que tener un alcance en todos los ambientes. Que se rompa el elitismo y la tradición. De esta manera en el evento se han cruzado artistas que quizás no tenían mucha relación entre sí y han terminado fascinadxs con la producción del otrx”, dicen ambas y terminan mandando un saludo al músico Toni Temple que es “lo más Rosa Rabia que hay”.

Para finalizar se les pidió que definieran su engendro poético en una sola palabra. Carla eligió Libertad, Agus se quedó con la palabra Brillantina. Estética, libertad, irrupción.  Cada Rosa Rabia es una emoción para ellas y la respuesta de la gente siempre está a la altura de las expectativas. En este 2020 esperamos contar con nuevas ediciones. El sueño y las ganas las lleva en pensar en un festival y llevar el ciclo a diferentes lugares del país. Sin querer adelantar nada para no perder la sensación de la espontaneidad, Agus y Carla nos trasmiten su entusiasmo y la vitalidad del disfrute y del juego. En el ciclo han leído poetas como la ya mencionada Margarita Roncarolo, poetas locales como Maia Morosano, Cecilia Colombero, Federico Rodríguez, Alejandra Méndez Bujonok, Santiago Beretta, Sol Quirincich, entre otrxs. Entre las bandas y DJs han figurado Niniö Ayer de Bariloche, Shibari, Toni Temple, Espia y Arlene Estelar. Diferentes voces y estéticas, la convivencia entre la novedad y lo inagotable, esto y mucho más es Rosa Rabia.

 

 

 

Posted by:Felix Leonel Peralta

1994, Rosario. Poeta y Cronista. Cofundador de Camalote. En 2015 y 2016 creó y coordinó el ciclo Voces Subterráneas. Ha publicado poemas en diferentes revistas de la ciudad. Trabaja para no morir.

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