El hombre invisible

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The Invisible Man (2020) es una película basada en la novela homónima de H.G.Wells. Dirigida por Leigh Whannel, quien también escribió el guión, fue estrenada a fines de Febrero. Por la tremenda situación actual que estamos atravesando a lo largo de todo el mundo, fue liberada para ver por streaming y en distintos sitios online mucho tiempo antes de lo esperado. La película nos cuenta la historia de Cecilia (una increíble Elizabeth Moss, como siempre), quien logra escapar de las garras de Adrian (Oliver Jackson-Cohen), su abusivo ex esposo a quien al poco tiempo lo encuentran suicidado. Cuando esto pasa, Cecilia debe demostrar que su muerte fue fingida y que está vivo, acechándola, antes de que sea demasiado tarde.

The Invisible Man tiene todo para convertirse en uno de los estrenos de este año tan particular que estamos viviendo y muchísimos aspectos positivos para destacar. El trabajo de Whannel tanto en guión y sobre todo en dirección es soberbio. Con un manejo de la cámara increíble (algo que también habíamos visto en su anterior película Upgrade), juega permanentemente con las tensiones y los espacios vacíos. La arquitectura y los distintos escenarios juegan un lugar central en la trama, y Whannel mueve la cámara entre ellos como un cirujano, utilizando tomas amplias, planos abiertos y varios paneos. Así, logra crear una tensión increíble en espacios vacíos, o que parecen estarlo, y nos mantiene permanentemente al borde del asiento. También hay que destacar la fotografía, a cargo de Stefan Duscio, el montaje hecho por Andy Canny y la banda de sonido elaborada por Benjamin Wallfisch. De esta manera, cada aspecto se complementa perfectamente, haciendo que la película funcione como un relojito suizo. Y, por supuesto, no hay que olvidarse de destacar la increíble actuación de Elisabeth Moss, que posee una fuerza y una intensidad inigualable, y es gracias a ella en gran parte el hecho de que el relato funcione tan bien.

Sumado a estos aspectos técnicos, hay otras lecturas del orden de lo simbólico que se pueden hacer de The Invisible Man. Básicamente, la película funciona como una analogía de lo que sufren las mujeres víctimas de violencia de género. Desde detalles más sútiles como los nombres de los personajes (la raíz latina de Cecilia significa “ciega”, mientras que la de Adrian es “oscuridad”, cosa que fue confirmada por el director mediante su cuenta de Twitter) hasta momentos explícitos en los diálogos, la cinta cuenta lo que es atravesar este tipo de situaciones con una sobriedad y una realidad absoluta, haciendo que se sienta aterradoramente actual pero, al mismo tiempo, necesaria. De esta forma, nos interpela mientras critica a un sistema en el cual las mujeres víctimas de violencia de género son manipuladas constantemente por sus parejas, quienes las hacen pasar por “locas” y las aíslan del mundo, de su familia y de sus amigos y que, la mayoría de las veces, no son escuchadas o creídas.

Así, The Invisible Man revalida el buen momento que está atravesando el género de terror, y la importancia y la capacidad sin igual del mismo a la hora de tratar temas que atraviesan fuertemente la sociedad. En definitiva, lo que ha logrado Whannel con esta película, su capacidad de modernizar tan eficazmente un clásico como es la novela de Wells y darle una impronta propia es para sacarse el sombrero y, obviamente, no puedo dejar de recomendar esta grandísima película.

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