Las referencias de Prok

Yo amo a esta cultura,

encadenado al escritorio.

Prok

La primera vez que los escuché estaba en el patio de la casa de mi madre, en Concordia, con dos amigos que me había hecho ese verano. Rodeábamos una parte del tablón -yo me sentaba en la punta-, y la mesa estaba poblada por un cenicero de cerámica enorme, varios atados de cigarrillos, encendedores y un popular de vino Toro con Manaos de naranja. Uno de mis amigos (S.) me preguntó si alguna vez había escuchado “Ayax y Prok” -harto, seguramente, de escuchar los temas de rock nacional que yo ponía- y le dije que no, pero que era un buen momento para hacerlo. No tenía ni idea de quiénes eran, a pesar de haber curtido bastante el rap español. Posteriormente comprendería que me había quedado atrasado, que los raperos que yo escuchaba ya empezaban a formar parte de la reciente old school española -Nach, ZPU, Chojin, SFDK, Kase-O y Los Violadores del Verso, entre otros-, que estos dos gemelos que S. me daba a conocer eran los que llevaban la batuta, y que sus temas -teñidos por la misma forma de rapear que tiene la vieja escuela- y sus cuerpos jóvenes comandaban la escena contemporánea del rap en español con una rebeldía intachable. Empezó a sonar “Reproches”, tal vez la canción más popular que tienen. S. me mostró el vídeo a la par de la canción. Los dos jóvenes estaban, de momentos, arriba de un bote cantando -o en la orilla de un río leyendo- y otras veces en bares, con tragos en las manos y fumando cigarrillos. Con la hermosura de la juventud resplandeciendo, las letras decían mucho más de lo que yo esperaba al principio de la canción; y a pesar de que el vídeo estaba claramente sobreactuado, la base me sorprendió con los intervalos en los que suena la canción de salsa “Reproche” de Ray Pérez. 

Primero me obsesioné con Áyax. De prepo me llamó la atención por su seudónimo. Si bien el nombre es bastante conocido -en La Ilíada es presentado como el segundo guerrero más fuerte y valeroso de los aqueos; siendo el primero Aquiles-, supuse que cierta base cultural avalaba al rapero y que no había elegido el nombre falso al azar. Después me enteraría, como un idiota, que Áyax es su verdadero nombre. 

Me pasé un año entero, sin exagerar, escuchándolos y mirando sus vídeos. Había algo en ellos que sobresalía de las letras, que hizo que me mimetice -como mis amigos con sus cortes de cabello, tomando ron los fines de semana y fumando un cigarrillo tras otro- con las actitudes que ellos representan en sus canciones -todos los artistas (todas las personas, en verdad) usan antifaz. Uno de los principales puntos que me movió a mostrarme interesado por ellos fueron sus referencias. Pero aquí mi atención se desvió con mayor ímpetu hacia Prok. Tiene un abanico de nombres propios que se utiliza con buena puntería para establecer comparaciones. Empecé a entender lo importante que es abastecerse de referencias si se quiere ahondar en uno mismo. Puesto que lo que hacemos ya fue sentido -y vivido- por otros cuerpos, anteriores a los nuestros, y por lo tanto también fue relatado. Para defendernos contra la vida misma, contra el riesgo que conlleva el vivir, está bueno primero comprender que no estamos solos. (La comunicación como puente que te salva de la locura). Y la literatura sirve, en cierto sentido y sin querer, para eso. Las referencias que utilizan los raperos acompañan sus experiencias y las avalan -esto no quiere decir que dichas experiencias, al ser “avaladas”, hayan sucedido de veras; como en literatura. Si Prok dice “Yo cuento historias que casi se viven, yo doy lugares que casi los hueles” es verdad, sí; pero no quiere decir que esas historias hayan sido vividas por él -aunque suene banal, había que decirlo. Como en literatura, la música nos transporta a lugares que casi se huelen, a historias -o personajes- que casi se viven. Prok, además de rapero, es cuentista. En esta nota me voy a enfocar en él, no en Ayax, y en su último disco “Rojo y Negro” lanzado el 21 de diciembre de 2018. Antes de leer lo que sigue, les recomiendo que si no escucharon el disco lo escuchen y después vuelvan a este artículo. 

https://www.youtube.com/watch?v=OAthbmjzhq8&t=1311s

 

LAS REFERENCIAS DE PROK

Escuché el disco muchas veces, durante el verano pasado, cuando apenas había salido. Lo que son las casualidades ¿no? porque cuando salió el disco yo justo estaba leyendo Rojo y Negro de Stendhal. Todavía me queda la incertidumbre de no saber si el disco se titula así por la novela. Prok la menciona en el segundo tema -“No es mona ni na”-: vino tinto, traje blanco, Rojo y Negro de Stendhal. Cuando empecé a notar, a medida que volvía a escucharlo, la cantidad de nombres propios que poblaban el disco, se me ocurrió empezar a hacer una lista de las referencias que utiliza Prok en cada canción. Estas referencias denotan la intertextualidad del disco: nombres de personas célebres (Federico, Humphrey Bogart, Coppola, Gandhi, Dalí), nombres de escritores (Sigmund -por Freud-, Kafka, Stendhal, Julio Verne, Platón), ciudades o países (Chicago, Havanna, París, Cali, Michigan, Hollywood, etcétera), personajes literarios (Romeo, Montesco), nombres de músicos (Ayax, Blas, Cigala, Sosa, Notorious, 2Pac, etcétera), nombres de jugadores de fútbol (Riquelme, Messi), marcas (Aqua di Gioria), diferentes tipos de variaciones genéticas de marihuana o hachís (Lemon, Hardala, Golden). Hay más ejemplos para incluir en los grupos mencionados, pero llevaría mucho tiempo y sería tedioso para ustedes que los siga enumerando.   

La última canción se titula Cayena y, al momento de anotar las referencias, fue mi única excepción. En este tema el rapero incluye 26 nombres propios que nadie salvo él (y las personas que lo rodean, supongo) conoce. Si tomamos estos nombres como referencias -a las que nunca podríamos llegar, claro- Cayena le gana al resto de las canciones. La que le sigue es No es mona ni na, con 25. Si no incluyera estos nombres propios en la lista, Cayena solo contaría con 3 referencias (Tintín, Ásterix, Haddok). Decidí aceptar las otras 22 menciones porque la canción lo pedía a gritos. Es tal vez la más íntima del álbum. Prok se teletransporta a la infancia, y todos los nombres propios que menciona son, aparentemente, los de sus familiares. La nostalgia ronda por las barras. El rapero le pide a alguien que cuide de su familia cuando él no esté, en especial de Cayena. Si yo cayera, cuida de Cayena, de mis padres, de su pena. Si yo cayera, cuida de Cayena, de mi hermano, de esas hienas. 

El disco tiene, en total, 126 referencias. Solo hay una canción que carece de las mismas, y es Criminal: el tema que compone con Fernandocosta, Hard GZ y Foyone. En las canciones que tienen colaboradores -como esta, Amigos (ft. Ayax) y 95 puñaladas (ft. Sacrificio y pasta)- no me molesto en anotar las pocas referencias que establecen los demás raperos. Solo trabajo las de Prok. 

 

ESTO ES ROJO Y NEGRO

La primera canción del disco no solo es la introducción y presentación del mismo, sino también la forma que utiliza Prok para darse a conocer. Necesita, como primer paso para avanzar, demostrar que él es alguien. Que tiene un nombre y un origen bien marcado. Lo hace del mismo modo que los nobles héroes de la antigua Grecia, primero dando a conocer su nombre y luego las coordenadas de su patria tierra -del lugar donde nació- y por ende del lugar en donde se extiende su linaje. 

“Yo soy Adri

del barrio nazarí a la orilla del Darro

de la tierra de Federico de los Quero, de los Morente,

al lado del sacromonte.

De donde se hace arte y se crean las luces,

del Veleta del Mulhacén, donde el agua nace

y por los caños de la Alhambra sube

donde Boabdil le entregó su llave

donde manchó su nombre,

cuando lloró delante de su madre

¡cobarde!”

Estas son los primeros versos del álbum, y allí están también las primeras referencias: utilizadas para dar las coordenadas del lugar de donde viene.

Después de darse a conocer y demostrar que él es alguien y no un don nadie -como suelen hacer los raperos, se agrandan el ego y después salen a la cancha; pero Prok lleva eso hasta el otro extremo de la cultura, hasta la antigua Grecia, y utiliza, a su manera y adaptándose a su tiempo, el mismo mecanismo para dar su carta de presentación-, el siguiente paso que da el rapero español es decir para qué vino y qué es lo que quiere de nosotros (los mismos ante quienes se inclina con nobleza y elegancia al decirnos su nombre y su origen). Viene a traernos algo que ha forjado con sus propias manos, y como él es alguien se supone que ese algo tiene valor, linaje noble, origen reconocido, y que, sobre todo, es la mejor manera que tiene de demostrarnos que verdaderamente es alguien y no un farsante. Nos ofrece un regalo y nosotros tenemos que darle -como en los intercambios de dones de la antigua Grecia- algo a cambio: nuestra escucha. 

“Esto es Rojo y Negro,

un intento, un pedazo amargo, 

casi un ensayo de mi ser, mi Yo”

(…)

“Éste será mi templo, será mi yo más claro,

como un desnudo delante del pueblo,

pintado por Sanzio,

colgado en el Prado”

En esta parte tenemos una segunda tanda de referencias (Sanzio, Prado -por el museo del Prado de Madrid) que sirven para comparar la obra del rapero -Rojo y Negro- con una pintura. 

“Aquí veréis mis miedos,

no tengo nada escondido”

(…)

“Yo cuento historias que casi se viven,

yo doy lugares que casi los hueles”

https://www.youtube.com/watch?v=V98dMi5zkBg

 

 

 

CON CLASE, FINO, SIEMPRE DISTINGUIDO.

Prok es un cuentista de alta gama. Viene desde abajo, a sabiendas de que ha llegado hasta arriba -ahora que tiene el poder, los seguidores y la capacidad de recepción- a contarnos historias con sutileza y elegancia, pero también con ganas de romper algo, con la fuerza de una voz que se tuerce y va cambiando de tonalidad cuando el relato así lo pide. La mano fina que escribe letras de rap es la misma que se mancha de tabaco y sostiene copas en bares. Por eso no dudamos de su ingenio, de su capacidad para contarnos algo. Un pie en la biblioteca y otro en la calle. Prok parece abarcar los dos escenarios que pocos pueden cultivar, de la manera en la que él lo hace, por dispares. Y eso lo vuelve un rapero peculiar. Por un lado, las referencias de biblioteca (nombres de escritores, raperos, monumentos y personajes históricos); “yo tengo swing como Brown”. Por el otro, las referencias de la calle (la marihuana, la bebida, la calle misma); “yo doy un trago pido a Héctor, el cantante, brindo por el Aza grande subido al tapete”. La experiencia de bar y la del encierro del artista. Cualquiera bebe, no cualquiera bebe y se compara con Brown o con Lavoe. Eso diferencia a Prok de otros raperos, y, además, lo llena de estilo y elegancia. Lo sabemos también por la melomanía del rapero, que se cuela no solo en las referencias: en “El sol pegaba”, los intermedios de la canción están formados por un sampleo del tema de salsa “El que no sufre no vive” de Ismael Rivera.

Las referencias de Prok lo vuelven un rapero que anda por las calles pero que, de ser necesario, se vuelve a su casa a escribir. Y se atiborra de referencias. Para demostrar que no es único, sino parecido a otros. En su comparación con los otros, exalta su imagen. Ahí recién denota que es único; un artista forjado con lo que ha aprendido tanto en la biblioteca como en la calle, y que tiene algo para decir, o, mejor dicho, algo para contar. Para contar algo, establece lazos con el pasado; y el pasado son sus influencias, los grandes raperos y escritores. Prok cuentista o poeta, “yo cuento historias que casi se viven, yo doy lugares que casi los hueles”, como quieran llamarlo, Prok “encadenado al escritorio, un presidiario” de la cultura, de su ego, de la calle y la biblioteca. El mismo de siempre; al que la fama le cabe no sin menuda sorpresa, pero que a pesar de ello no deja de ser quien siempre fue: “tengo fans y no sé, no sé, se me hace raro, y ¡touche, touche!/ yo soy el mismo DTS”. 

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