Festimug: tribu y hermandad

Ni la lluvia ni la ansiedad electoral pudo opacar la alegría de los cientos de personas que se acercaron el pasado fin de semana al Galpón de la música. La manifestación de un sueño cumplido se conjugó con dos noches a pura música, baile y, sobre todo, unidad. El FestiMUG fue un éxito. Para muchos un antecedente dentro de un espectro de géneros que más está sonando actualmente en la ciudad. La música afroamericana en Rosario está dominando el panorama y cada vez son más las bandas que apuestan al Funk, Soul, Hip Hop instrumental y sus derivados. El fenómeno hasta parece casi coyuntural: que en estas épocas de crisis se opte por la expresión de la raza históricamente subordinada no es casualidad ¿Qué mejor manera de sobrellevar estos tiempos que con ritmos rápidos y melodías brillantes? El arte se disfruta mejor cuando todo parece desmoronarse y se vuelve una forma de resistencia ante la adversidad y la opresión. Es un ciclo casi carnavalesco el que se disfrutó los pasados 26 y 27 de abril. Entre la vorágine de la ciudad por un lado y el río oscurecido detrás de las barrancas, más de 10 bandas rosarinas se subieron en el escenario en total hermandad. Porque este festival surge del Movimiento Unión Groove, formado por diferentes bandas de la ciudad que se terminó de materializar en este festival. Por eso entre las bandas algunxs músicxs se repetían o invitaban a compañerxs de otras bandas a sumarse. El primer día, por ejemplo, las dos últimas bandas que tocaron tenían en común al mismo saxofonista, Gwido Cirione, que primero tocó con Latelonius y luego con la Groovin Bohemia para finalizar la jornada del viernes. Al otro día sucedió lo mismo en dos ocasiones: el baterista de Cortito y Funky, Camilo Corradín se quedó para seguir tocando con Calíope. Después, sobre el final, Ani Bookx, la vocalista de Chokenbici, permaneció arriba del escenario (“me van a tener que seguir bancando”, dijo) para cerrar la noche con Alto Guiso. Por parte del público, un clima de respeto por el arte y alegría por la fiesta que se estaba viviendo se respiraba en todo momento. También en los espacios dedicados a las lecturas de Paola Santi Kremer, Moli Luna y las Tanga Feroz fueron recibidas con el debido silencio que se merecían. Es evidente, la apuesta fue grande pero la organización de lxs chicxs del Movimiento Unión Groove estuvo a la altura de los planes.

Camalote no sólo bailó y cantó al ritmo de las bandas sino que también se escabulló por acá y por allá para hacer entrevistas, sacar fotos y brindar una cobertura de lo que fue estas dos noches de fiesta y arte.

Lautaro Canals, baterista de Kunyaza, Chokenbici y organizador de las Jams en Club 1518, nos contó cómo surgió el Movimiento Unión Groove y cómo se gestó el festival:
“El mug surge del encuentro desde hace varios años con algunas bandas en los escenarios. Hubo onda, hubo amistad, algo que nos atraía de la música de las otras bandas y de a poco fuimos haciendo crecer esa amistad, comenzamos a compartir músicxs e intimidades de cada banda y a partir de ahí vimos que muchas necesidades que pasaba una eran las mismas para todas. Incluso vimos que algunos organizadores tanteaban a las bandas para contratar la que cobraba menos. Todo eso nos empezó a juntar, de a una, dos, tres bandas, hacíamos reuniones cada tanto en las que compartíamos nuestras experiencias para estar precavidxs y atentxs, y cada vez empezamos a soñar más con esto del colectivo de bandas. En un primer momento le decíamos la liga del Groove. Fue tomando más forma, se fue consolidando, cada vez eramos más bandas y más proyectos y fechas compartidas. El año pasado con algunxs nos juntamos y se me ocurrió de hacer una buena fiesta de fin de año con estas bandas que estábamos en contacto permanente gracias a la Jam del Club 1518. La Jam nos permitió tocar mucho más juntxs e ir conociéndonos más profundamente.

Así, desde final de año pasado nos estuvimos juntando cada martes y le fuimos dando forma, no sólo al festival sino también a otras cuestiones. La idea del recital nos hizo tomar conciencia de lo legal, de SADAIC para poder exigir otras cosas, no sólo a quien te contrata sino también para potenciar la economía de cada banda, con lo difícil que es hoy. La verdad es que lo que pasó el fin de semana pasado fue un sueño hecho realidad, fue como una carta de presentación oficial, ya que el MUG antes era sólo una fanpage de face e insta y ahora, como se pudo ver en el festival, es una marea de amor y autogestión en comunión con muchísima gente que se siente identificada con esa forma de vivir. Más humana, en hermandad.”

“Esto es amor” dijo la negra en las últimas de sus intervenciones como presentadora en el primer día. Entre banda y banda, ella supo cómo mantener la atención de todxs lxs asistentes e insistió en recalcar el trabajo que sucede mientras el foco de atención está puesto en el escenario. Hizo un especial énfasis en lxs sonidistas, iluminadores y toda labor “que no se ve pero deberían entender”. En una charla informal que mantuvimos con Brapis (Calíope), el rapero no podía dejar de mencionar la importancia de los productores de video y de sonido en el presente. “Cada vez son más las productoras que aparecen y quieren trabajar con artistas y bandas” nos recalcaba el rapero. Ese día, un amigo de la casa, @Balt.lamas, fue el encargado de todo el apartado audiovisual del MUG y en la noche se lo pudo ver filmando en conjunto con su grupo. La misma negra pidió un aplauso para el realizador. El FestiMUG no solo viene a evidenciar la unión entre músicxs sino también la necesidad de apoyar y seguir el crecimiento de aquellxs que se están perfeccionando en lo audiovisual, en sonido y en iluminación y lxs propixs artistas, que pudieron armar un festival cien por ciento local.

Porque, como pudimos escuchar cuando al recital de la Groovin Bohemia y al recital de Alto Guiso se subieron lxs miembrxs de todas las bandas a cerrar las fechas, el FestiMUG es eso: tribu y hermandad.

Line up:

26/04: Lilu 3, Budajipis, Kunyaza, Latelonius, Groovin Bohemia + Sideshow: Ex empleades de la nasa y Mat Spiaggi

Baile: Mugtantes

Lecturas: Paola Santi Kremer y Marianela Luna

Dj: Julio Scarafia

27/04: Río Chino, Cortito y Funky, Caliope Family, Chokenbici, Alto Guiso

Baile: Cande Corpus

Lecturas/performance: Tanga Feroz

Dj: White Rabbit

Festival GRL PWR: no faltan bandas de chicas

Fotografías:

Fb: Ro Nahasapeemapetilon 

Ig: @ronahasapeemapetilon

Colectivo de fotógrafes: @lahoguera.ph

Con el lema “No faltan bandas de chicas, faltan festivales GRL PWR”, este viernes 19 de abril se llevó a cabo la primera edición de Grl Pwr, de la mano de Agua de Río producciones, Big Mama y Club Paraguay. Después de un 2018 en el que el movimiento feminista alcanzó una nueva masividad con el debate en el Congreso por la IVE, las denuncias y escraches masivos por abusos, la formación de colectivas de actrices, escritoras, músicas, fotógrafas, médicas, ilustradoras entre otras, este festival parece la consecuencia natural en las Artes de todo lo que se gestó el año pasado. Si los festivales de siempre, como el Cosquin Rock, nos siguen excluyendo de las carteleras, queda lo que las mujeres y disidencias hemos hecho desde siempre: organizarnos para darnos nuestra propia voz y lugar.

El festival se llevó a cabo en tres localidades, Córdoba, Rosario y Buenos Aires. En cada una se incluyó a artistas locales (en Rosario: AGUAVIVA, Alto Guiso, Evelina Sanzo, Dj Triganigga y Dj Wayra) además de las figuras de renombre como Marilina Bertoldi y Sara Hebe. Desde Chile se unió Ana Tijoux, para pensar también en un feminismo más allá de las fronteras nacionales, como gritó la rapera en su show: feminismo latinoamericanista antiyuta, anticapitalista y popular. Además, los recitales fueron acompañados por paneles de las locutoras de Futurock como Gabi Borrelli, Ofelia Fernández y Barbi Recanati (quien a partir del año pasado lleva adelante el sello de mujeres Goza Records); lectura de poesía a cargo de las poetas locales Valentina LoPicolo, Martina Sierra, Julia Enríquez, Alejandra Benz, Anabel Martín, Marianela Luna, Rocío Muñoz Vergara, Dalia Desamor, y una feria llena de emprendimientos feministas de indumentaria, literatura, fotografía, comida, accesorios y maquillaje, una manera de también dar voz a otras formas de economía que apuntan a lo artesanal y autogestivo, a diferencia de la producción masiva del patriarcado capitalista. También hubo lugar para la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito, que realizaron una intervención y pañuelazo en el escenario. El festival no terminó en el Galpón de la música con el recital de Sara Hebe, sino que tuvo su after en Fauna, en el que Moli Luna, Lulita y la Barbi Latina acompañadas del set de Dj Wayra continuaron con la fiesta de ese viernes. Fiesta de vernos, escucharnos y luchar juntas por un mundo con menor opresión y mayor igualdad.

Evelina Sanzo

DJ Triga Nigga

Fémina

Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito

Ana Tijoux

Sara Hebe

Line Up: Dj Triganigga, Dj Wayra, Evelina Sanzo, Aguaviva, Fémina, Ana Tijoux, Alto Guiso, Marilina Bertoldi, Sara Hebe

Femiferia: Amapolay, Alotropica Joyas, La Ciudad de las Mujeres, Lessismore, Cumpari Cerámica, La Hoguera PH, Namasté, Cobra, Guillermina Nü, Kurkumura, Vegan Eat, Spice Glitter, Luna de Glitter, Femiñetas, Moon Pluff, El taller de la colo, Ediciones Danke, Paleta en mano, Jazmín Varela, Sintonía demos, Amanika

Estar pirinola y pelearme con patovas por Milena Schilman

Pirinola: escabio, ebria, choborra. Gran término, gran.

 

La historia de mi vida en el mundillo del cachengue rosarino puede encapsularse dentro de ese título. Durante mi adolescencia, más de una vez fui echada de boliches por armar algún tipo de escándalo. En más de una ocasión fue por manifestar algo que creía injusto dentro de esos lugares, en los cuales el patriarcado y la discriminación se encuentran a la orden del día. Desde hace unos años que, salvo por cumpleaños, me alejé de ciertos sitios nefastos.

Jam Club & Poesía en Club 1518

Un jueves día de San Valentín abrió la Jam Club & Poesía de Club 1518 este año. “Re-significando el día de lxs enamoradxs, le rendiremos culto al amor que-en-todos-lados-está y el enamoramiento atravesará las vísceras de la poesía y la música” rezaba en la promoción de esta edición número 46, invitándonos a ese espacio que este año incorporaba la poesía en sus escenarios. La música y la poesía son dos caras de la misma moneda y sin embargo son pocos los lugares que permiten la fusión de ambas. Algo distinto está pasando en Club 1518. Ya en esta primera edición del 2019, Dora, la presentadora del ciclo, abrió la noche con una performance en la que uno de sus textos poéticos se mezclaba y jugaba con la improvisación de un músico.

Ensayo – Una reflexión en torno a la romantización del cannabis

En mi adolescencia, aproximadamente entre los 16 y 17 años, después de una cosecha muy grande de marihuana (20, 25 frascos de café repletos), afronté una época de consumo desmedido. Para que se den una idea, en poco más de un año habré pasado apróximadamente uno o dos días “sobrio”, nada más.

Cuando definitivamente toda esa cantidad de frascos disminuyó hasta desaparecer, recuerdo haber tenido un período inicial de desesperación y una rabiosa necesidad de consumo, que, a medida que el tiempo pasó, disminuyó notablemente; no sin dejar en mí, a partir de todo esto, muchas preguntas, permitiéndome sacar de ellas algunas conclusiones.