La casa – por Nacho Llanes

Fotografía: Camila Comi

“Y bajo cada retazo, anda la muerte escondida”

La muerte. José Carbajal “El Sabalero”

La noche comenzaba a cernirse sobre la ciudad. Sobre el horizonte se adivinaba el contorno de unas nubes que cargaban una de esas tormentas de verano que llegan sin mucho aviso y descargan toda su furia durante apenas unos minutos, trayendo un alivio temporal al calor agobiante.

Pichaçao V

V

   Nunca imaginé la repercusión que generaría la publicación en El Mercurio. Más allá de que esperábamos algún tipo de respuesta de parte de los medios, nunca pensamos que al otro día nos íbamos a convertir en la noticia codiciada por todos los canales de la  televisión chilena. Cuando Alfonso me dijo que los noticiarios (como le dicen acá) de TVN, Megavisión, ChileVisión, y CNN querían entrevistarme, no lo creí del todo, era consciente de que efectivamente estaba pasando, pero no lo sentía demasiado real. Recuerdo que después de que Alfonso me hablara quedé unos minutos en silencio mirando la nada, pensando si me convenía acceder a una entrevista, o si ser entrevistado por un grupo de personas desconocidas no significaría arriesgarme demasiado: Frigietti podría infiltrar a varios de sus hombres sin dificultad. El notero, el camarógrafo, cualquier asistente, o todos juntos, podrían matarme o hacerme desaparecer.

Pichaçao IV

IV

   Elegí publicar esta cuarta parte de la crónica en Clonazepam Libertario, en primer lugar, porque es la revista en la que trabajo como fotógrafo y conozco a la mayoría de los integrantes. En segundo lugar, porque sé el compromiso y la convicción que tienen respecto de qué tipo de periodismo hacen. No obstante, debo reconocer que al principio me resistí a la idea de publicar acá, pensaba que quizás el escuadrón podría comenzar a cazar uno a uno a los chicos del staff. Después de pensarlo durante toda una semana mientras caminaba en una zona de Chile que es hermosa, y que no puedo revelar cuál es, me di cuenta que si hubieran querido secuestrar a los chicos del staff lo habrían hecho sin ningún tipo de titubeo ni inconveniente. Entendí que si no los secuestraron en su momento, tampoco lo harían en el futuro. Al ser una revista leída por un mínimo sector de gente, pero leída en fin, el escándalo que significaría perseguir a los integrantes de un medio de comunicación sería menos manejable que la silenciosa persecución que realizan conmigo.

Un tunel verde por Gisel Zingoni

Lo único que recuerdo previo al parque es que pensé que debíamos ir antes de las dos de la tarde. En vacaciones de invierno después de esa hora se llena de gente. Más con un día así: de sol y temperatura primaveral.

Emma va en el triciclo que le regalaron los abuelos para su último cumpleaños. Se detiene ante unas hojas caídas de algún árbol, levanta dos y las pone en el canasto trasero. Estoy a punto de decirle que no toque nada del piso, pero me rindo ante la imagen de futuro que me inspira mi hija entrando al túnel verde de árboles por el que se filtran algunos rayos de sol. Yo voy detrás de ella, a unos metros de distancia. La gente que corre o camina la esquiva; algunos le sonríen con ternura. Es linda mi hija: sus rulos rubios, sus ojos enormes observándolo todo y la audacia de su pequeño cuerpo de tres años.

Madrigal (segunda parte)

Un mes después, el verdadero misterio seguía ahí: ¿por qué cualquier ser que había probado las cien máquinas, doscientos cortes y trescientas láminas plegables (incluso una decena de antiguos tubos de ensayo) podía, en esencia, estar vivo? Se había encerrado en su cuerpo, se había ocultado de todo (para protegerse, ¿por qué si no?), y estaba indemne, a pesar de todo, como una maldición de tiempos demasiado lejanos. Y yo estaba admirado. No podía esperar a que llegara el amanecer de cada día para correr a analizar este misterio una y otra vez. Pero el hecho de que su tejido, sus órganos y todo lo que le daba o dio vida fuera una masa de hielo que se movía en mil formas al contacto de mis utensilios, no fue lo que me causó más curiosidad; necesitaba entonces, como tal vez ahora, entender por qué una criatura tan bella se encontraba ahí, y no en otra ciudad, otra región u otro planeta.