Censura rosa

Ilustración: Bleus

En la semana que empecé a leer este libro, unos chicos en Santa Fe fueron torturados por la policía sin motivo aparente. O por un motivo harto conocido por las disidencias: por homofobia. En sus relatos, cuentan que se encarnizaron aún más cuando notaron que, entre golpes y patadas, buscaban protegerse entre ellos y que se daban fuerzas diciéndose “mi amor”. Hacía unos meses, en esa misma comisaría, una travesti también había sido torturada, pero su caso no trascendió a los medios. Que en esa comisaría hayan sucedido casos de discriminación a las disidencias no implica que el problema se circunscriba a ese lugar. ¿Qué pasa cuando una periodista publica un libro sobre el mejor creador de telenovelas de Argentina durante el siglo XX y hace una referencia a su homosexualidad?

Probablemente no hubiera leído ese libro si no fuera por la polémica y la censura. Hace unas semanas me enteré por Twitter que un libro estaba siendo sacado de circulación. Liliana Viola, periodista y editora del suplemento Soy de Página 12, publicó hace un año la biografía de Alberto Migré. Un genio de la televisión, escritor, guionista y productor de más de setecientos radioteatros y telenovelas, creador de un estilo único, en donde el melodrama y lo popular se fundían para paralizar al país una vez a la semana cuando se transmitían los capítulos de sus mayores éxitos como Rolando Rivas, ¡taxista! o Piel naranja. Sin embargo ese currículum no me intrigó mucho como para leer su biografía y su publicación pasó sin pena ni gloria para mí, una persona de 24 años que no llegó a ver ninguna de esas legendarias novelas que se emitían allá por 1970. Pero descubrir que iba a salir de circulación, que el motivo dado fue por violación de propiedad intelectual, que quien demanda publica en su Facebook: “Querido maestro Alberto Migré: No querías que hablen de tu vida privada. Sin embargo lo hicieron. ¿Qué parte no entendieron esos amarillistas? ¡Cómo atrasa hablar de la sexualidad del otro!”, que la autora elige que su libro no se venda antes que modificarlo y censurarlo fueron suficientes motivos como para bajar esa copia prácticamente ilegal que circula y devorarlo en un día. ¿Cómo esperamos que reaccione una sociedad entera, desde lx vecinx hasta el poder policial y judicial, cuando ni siquiera un libro que habla de la sexualidad nunca explícita pero siempre implícita de una persona muerta puede resistir a la censura y la homofobia?

En los 80, luego de las listas negras que obligaron a tantxs a emprender al exilio y que otrxs tantxs que figuraban en ellas hoy en día sigan desaparecidxs, una nueva lista se agregó para los militares, para los dueños de medios de comunicación y demás aparatos de reproducción simbólica: la lista rosa. El último régimen dictatorial no sólo era una máquina bien aceitada de violencia real sino también de violencia simbólica. Para salvaguardar los valores morales del “pueblo argentino” y proteger a la familia, los militares limpiaron los espacios públicos de gays y lesbianas que pudieran infiltrar con sus discursos algo que atente contra la familia patriarcal. Migré, tan aclamado durante las décadas anteriores, de repente encuentra que todas las puertas se le cierran, ningún canal quiere contratarlo, no tiene espacio para hacer lo que sabe hacer: telenovelas. A pesar de que no interviene de forma crítica durante los años oscuros de la Argentina, salvo por un personaje militante del ERP que muere cuando la situación del país recrudece, la homofobia de un sistema de control en el que los únicos valores válidos son los de la iglesia católica, lo dejan desempleado y en una situación económica crítica. ¿Cómo puede salir una biografía ahora, en 2019, sin que se mencione un aspecto siempre silenciado de su vida pero que lo convirtió por un tiempo en un paria de la televisión local? Doblemente censurado, Migré será un libro que circule en la oscuridad, de link en link, como la sexualidad de la persona que se relata.

Migré puso en millones de televisores situaciones que, de otra forma, nunca hubieran alcanzado esa masividad. Una violación dentro de una pareja casada, abortos clandestinos, adulterios, equipos de futbol femenino, personajes homosexuales que no caían en los clichés de “la loca” sino profundos y complejos, taxistas mujeres, todo en un género tan vapuleado como es la telenovela. Muchxs no creen que tenga demasiado valor estético y creo que hasta hace poco incluso yo me podría contar entre ellxs. Pero hagan la prueba de mirar el primer capítulo de Rolando Rivas ¡taxista! y después coméntenme si no encuentran algunas tomas y diálogos que les generan sorpresa. No van a poder ver la original porque en 1979 los militares decidieron recortar todas esas escenas en las que se hablaba de Perón, o aparecían actrices y actores peronistas, o el arco del personaje militante del ERP que muere acribillado. Otra vez la censura.

Concluyo esta nota explicitando que, si bien la conexión entre la violencia hacia la pareja de Santa Fe y la censura de este libro puede sentirse forzada, detrás de cada acción, aunque sea muy diferente la gravedad, se encuentra la misma violencia. Ya sea en el cuerpo, en la tortura, en los asesinatos, o en el plano ideológico, en la censura hay una búsqueda de borrar algo imborrable, algo que, aunque permanezca en la oscuridad y no pueda del todo formar parte de lo público, existe. Las disidencias sexuales fueron, son y serán una realidad. No hay censura que censure del todo la deficiencia de este sistema que expone a la violencia y a la clandestinidad.

Libro de Migré: https://drive.google.com/file/d/1_uwPzGBXlC-A-kyjiuAbZV78c2_AavC1/view

Nota a Liliana Viola: https://www.pagina12.com.ar/181887-el-libro-trato-de-reproducir-su-misterio

Nota sobre la tortura a la pareja en Santa Fe: https://www.cadena3.com/noticias/informados-regreso/policias-detuvieron-golpearon-brutalmente-una-pareja-gay_136360

Primer capítulo de Rolando Rivas ¡taxista!: https://www.youtube.com/watch?v=Cmwk41vTX5Y

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Milagros De La Horra

Colaboradora en Camalote. Nacida un viernes 13 a medianoche, bruja feminista. Colaboro en el proyecto de Laura Remis, La ciudad de las mujeres. Escribo poesía y sobre la poesía.

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