• Home
  • Arte
  • Proyecto 100 Evitas y el arte de lo colectivo.

Proyecto 100 Evitas y el arte de lo colectivo.

La figura de Evita resignifica la actualidad y el pasado 7 de mayo, en la centena de su natalicio, la ciudad fue testigo de un festejo sin antecedentes. La emoción de los compañerxs peronistas inundó las calles. Las “Evitas” caminaron orgullosas hasta el Circulo para terminar con un espectáculo teatral de lo más variado. Evita y Evitas. Una Caravana con tres tranvías repleto de ellas, emulando su pose, llevando con orgullo al personaje. Evita mujer, Evita putx, Evita disidente, no binaria: un imaginario universal alrededor de una de las figuras políticas más populares de la historia argentina. En pleno año electoral, la necesidad de reinterpretar las herencias del anterior siglo se hace presente en la agenda de este 2019 aún incierto. Pasar de un simple homenaje a todo un acontecimiento artístico fue una gran toma de decisión por parte de la Colectiva Mixta de Culturas. Desde el monumento a Evita en el saladillo hasta la peatonal Córdoba. El despliegue de murales, cánticos, canciones, monólogos, poemas, inundó los espacios públicos. Las emociones estaban a flor de piel y se manifestaba en cada unx de lxs participantes del colectivo. Revista Camalote dio su presente en la culminación de la jornada en el teatro cuando ya era de noche y lloviznaba. Las Evitas se mezclaban entre la enorme fila de asistentes. Como un coro griego, parecían danzar por la esquina de Laprida y Mendoza. Desde la marcha peronista hasta el cada vez más enérgico “vamos a volver”, la señorial estructura del círculo parecía temblar en una conjunción carnavalesca: el teatro más importante de la ciudad se veía intervenido por la reivindicación popular y con el instrumento más representativo de los sectores populares: la oralidad. Por otro lado, la previa a la función llevaba a cuestas una importante batalla simbólica. Varías personas tenían la bandera argentina en alza o al menos a la vista. Ya son varios años que los sectores conservadores llevan un ideal de patria excluyente que niega las causas políticas más movilizantes de la última década como son la campaña por el aborto libre seguro y gratuito como la manifestación de los derechos de las identidades disidentes. Para muchxs la patria y sus símbolos representan la cara más oscura de nuestra sociedad pero no en esta ocasión. Tanto Evitas como asistentes relucían el pañuelo verde y a lo largo de la noche no faltó el grito reivindicador del feminismo en boca de sus protagonistas.

En las preliminares de la función las 100 evitas subieron al escenario. Juntas saludaban al público enardecido en las butacas. Luego de una última reiteración de este extenso festejo, las luces se apagaron, se levantó por primera vez el telón, y apareció el pianista Miguel Ángel Estrella para interpretar unas piezas en honor a la homenajeada. Tocaría escuchar una selección de preludios compuestos por Chopin. Todo este número fue acompañado con una breve introducción por parte del artista en el cual comentaba una anécdota de cuando conoció a la misma Evita en persona. Ella le dijo “Yo me voy a matar trabajando para que ustedes puedan elegir su destino”. Según Estrella, Evita le gustaba Chopín porque ambxs compartían dos sentimientos muy marcados: la rabia y la tristeza. Al final de la ejecución del maestro, gran parte del auditorio no puedo esconder las lágrimas. La música, considerada como la forma más pura entre las artes, crea vínculos impensados con una rapidez que escapa cualquier conjetura. Evita por un momento, fue la música de Chopín, su sustancia, y a la vez Chopin fue un acercamiento musical a las motivaciones personales de Evita. Antes de verla representada en persona ya la podíamos sentir a través de la música y el festejo fue sucedido por un clima de emoción que condujo a muchxs que estaban allí a las lágrimas.

Luego se procedió a la primera parte del espectáculo. Como nos adelantaba el panfleto repartido en la entrada, la obra consistía en una serie de escenas agrupadas en dos partes. Cada una de ellas fue compuesta por escritores y dramaturgxs de la ciudad. Entre los nombres convocados encontramos a Carla Saccani, Rocío Muñoz Vergara, Luis Alberto Steinmann, nuestra compañera Milagros de la Horra, Cristian Molina, Alejandra Méndez Bujonok, Paula Fierro entre otrxs. Cada unx se encargó de una escena y de esta manera la colectividad que acompañó toda la jornada se hizo presente también en el escenario. Cada escena tenía su tono y su propia Evita. La primera parte fue más histórica sin dejar de ser personal: en cada Evita se colaba parte de la pluma de cada artista. En un principio conocimos a una primera Evita joven y soñadora emprendiendo el viaje a Buenos Aires con el deseo de encontrar un cambio en su corta vida. Luego la vimos en diferentes situaciones: ya en plena actividad política, sobre todo representada por las voces de lxs trabajadorxs que desplegaban un discurso gremial y consciente de sus derechos repitiendo en varias ocasiones el ya conocido concepto de “justicia social”. También momentos más oscuros fueron puestos en escena como la noticia del cáncer que terminaría con su vida y las celebraciones de los sectores oligárquicos y opositores que festejaban el ocaso de su compromiso social. Evita era mencionada y en su ausencia nunca dejó de ser el centro de todas las escenas. La mezcla entre historia y símbolo incipiente estaba presente todo el tiempo. Evita mujer, soñadora, luchadora, política y disidente. En todo momento independiente y maternal. Cercana al resto de personajes que completaban el imaginario de su existencia. Desde la altura de un balcón o cerca de otros personajes, cada Evita brilló en pos de reinventar un episodio significativo de la historia nacional. Como exclusiva producto de la coincidencia, pudimos presenciar los preparativos de una de las Evitas que se perfilaba para actuar desde el palco en donde estábamos cubriendo el evento. Ella nos invitó a compartir espacio ante nuestra intención de retirarnos. Se le notaba la adrenalina de los preliminares y se presentó como “una de las Evitas”. Luego de actuar, cansada y alegre suspiró un “Ya está” satisfecho y nos despidió perdiéndose por los pasillos. Nos permitimos imaginar que este gesto particular se ha repetido infinitas veces entre los incansables aplausos que despedían a cada uno de los pequeños elencos.

La segunda parte era de por sí más irregular, yendo y viniendo del presente al pasado y viceversa. Si podríamos aventurar un hilo sería el pensar a una Evita recuperada por las reivindicaciones del presente y por todas las identidades. Entre los momentos más hilarantes, nos encontramos con una ficción en donde un grupo de amazonas feministas reviven a Evita y de un artefacto al estilo cyberpunk resurge trans y predicando sobre amor libre. Y así más representaciones de este estilo. Muchas veces se cae en el purismo de querer encasillar a las figuras emblemáticas de los movimientos sociales como atrasadas y antiguas, pero son pocas las ocasiones en las que se recurre a pensar los hechos dentro de su coyuntura y en clave de resignificación. En otras escenas la podemos ver alentando a dos militantes feministas, en otras consolando a unx sastre que renegaba de los insultos que le proferían otrxs por su homosexualidad. Hasta llegamos ver a una Evita etérea que venía a consolar a una nena en una escena que parecía la representación libre del Niño Proletario de Osvaldo Lamborghini. Y así muchas escenas más, incluyendo números musicales, fueron cerrando la jornada.

De esta manera cierra el proyecto 100 Evitas. Apostando a nuevas estructuras y posibilidades dentro del marco de nuestra política. Celebrando a través del arte la política y expresando la posibilidad de iterar con una nueva cara los hechos del pasado, de esta manera culminó la jornada 100 Evitas demostrando la posibilidad de acción que tiene el acto colectivo aún en tiempos tan distantes.

Tags: , , , ,

Felix Leonel Peralta

1994, Rosario. Poeta y Cronista. Cofundador de Camalote. En 2015 y 2016 creó y coordinó el ciclo Voces Subterráneas. Ha publicado poemas en diferentes revistas de la ciudad. Trabaja para no morir.

Leave a comment