Una especie invasiva

Una corriente de data

Gritando y bailando alrededor de tus llamas: Entrevista a lxs Bubis Vayins

Pocas bandas expresan la contemporaneidad como lxs Bubis, sus temas, fruto de un encuentro entre la inocencia y la oscuridad se presentan ante el mundo como una respuesta a la desorientada sensibilidad de nuestros tiempos. La banda está compuesta por Nico (a.k.a Nineo Zoom) en Guitarra y voz, Maru en guitarra y Voz, Sofía (Colo) en sintes, MireNah en bajo y Camilo (Calo) en Batería, Lxs Bubis Vayins son parte de una generación que expresa una nueva manera de hacer música. Este quinteto supo alzarse en poco tiempo como una de las bandas más relevantes del circuito indie. En sus conciertos la gente baila y corea sus temas impulsados por la energía que emanan desde el escenario en donde nunca falta un pañuelo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. En internet sus eventos explotan y tanto en YouTube como en Spotify las visitas van en aumento. Mientras que por las redes abundan comentarios de que el rock está estancado y de que no hay forma de crecer en la ciudad, ellos con su arte demuestran lo contrario con mucho amor y originalidad.

Julián Rodríguez: Ukelele y música popular

Julián Rodríguez nacíó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 23 octubre de 1993.

Desde 2008 se desempeña como ukelelista y cantante como solista y en distintas formaciones de música popular.

Forma parte de Café Turrone, un cuarteto que explora los repertorios del jazz, el tango y la música latinoamericana (actualmente sin actividad), y de Rodríguez/Castillo, un dúo de música acústica e improvisación junto al guitarrista Nacho Castillo, con quien ha editado en 2016 el LP Nuevas oposiciones grabado en Estudio Urbano.

Integra  la banda de ritmos latinoamericanos Los Canoeros, el trío de boleros Los de Seda y el elenco de #citatextual. Colabora esporádicamente con otros músicos y artistas de otras disciplinas.

Actualmente, se encuentra cursando el Profesorado en Educación Musical en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) y da clases particulares de ukelele y lenguaje musical.

Desde Camalote tuvimos el placer de conversar con Julián, que nos cuenta su recorrido personal con el instrumento y nos sumerge por un momento (o quizá más) en el mundo ukelelístico del que forma parte.

foto: Agustina Sánchez

 

¿Cómo elegiste al ukelele como instrumento principal? ¿Qué es lo que más te gusta del instrumento?

La primera vez que recuerdo escuchar un ukelele fue en la tele, al final de “¿Conocés a Joe Black?”. En los créditos suena la versión de “Somewhere Over The Rainbow” del hawaiano Israel Kamakawiwo’ole, que a esta altura es un clásico. Tenía catorce años y estaba flasheando con la música, así que naturalmente lo busqué en internet y me bajé todos los discos. Para mi próximo cumpleaños le pedí a mis viejos un ukelele soprano que había visto en MercadoLibre. En ese momento estaba aprendiendo a tocar la guitarra y empezando a experimentar hacer música con mis amigos, y desde entonces nunca paré de tocar.
Me encantaba que fuera chiquito y transportable. Terminando la secundaria, lo llevaba casi todos los días y tocaba en el recreo solo o con compañeros. Esos años me hicieron aprender un montón de música, a pura prueba y error. Ahí descubrí que el ukelele puede ser un instrumento muy versátil, y en adelante lo metí en todos los proyectos musicales de los que fui parte, tocando rock, rockabilly, jazz, tango, folklore, cumbia, bolero o lo que viniera.

 

¿Cómo fue que llegaste a dedicarte al tango y al folklore a través del ukelele? ¿Conocés a alguien más que haga lo que vos hacés? Dicen que sos el Astor Piazzolla del ukelele.

El amor por la música popular llegó con Café Turrone, un cuarteto acústico muy energético que tuvimos con tres de mis mejores amigos entre el 2011 y el 2015. Con ellos probamos tocar muchas cosas distintas y experimentamos mucho con los estilos que estábamos escuchando en ese entonces, que eran básicamente swing, jazz manouche, tango y música cubana. Unos años después entré a la Escuela de Música Popular de Avellaneda a estudiar canto (a falta de cátedra de ukelele) y ahí tuve mucho contacto con el folklore, principalmente porque me hice amigo de mucha gente que lo tocaba y lo bailaba.
Lo de Astor es un chiste con mucho amor de parte de mis compañeres de la escuela: yo no creo estar a su nivel ni me identifico con su espíritu renovador. Creo que la comparación viene del lado de que en la EMPA no conocemos casi a ninguna otra persona que se dedique exclusivamente al ukelele, y mucho menos tocando tango.

 

¿Cómo ves la escena del ukelele en Argentina?

Veo que está en un momento muy interesante, porque aunque el ukelele tiene más de un siglo de vida, en Argentina pareciera que está dando sus primeros pasos. Siento que estamos al final de un ciclo que arrancó un poco antes de los 2000 con un “revival” del instrumento a nivel mundial (en Buenos Aires los precursores fueron casi seguro los UQ!, con Pablo Hadida a la cabeza, que construía sus propios instrumentos para tocar música hawaiana y swing) y que tuvo un pico de moda a principios de los 2010 con la masificación de ukeleles importados en las casas de música, acompañando el regreso del swing y la música indie en los centros culturales porteños, con bandas como Las Taradas, La Orquesta Inestable, La Familia de Ukeleles, Julio y Agosto, Miau Trío y si se me permite, humildemente, Café Turrone, donde yo tocaba el ukelele en esa época.
Hoy, a punto de arrancar una década nueva, siento que el uso del ukelele exclusivamente como cosa novedosa se agotó. Ya todo el mundo sabe lo que es; hay mucha gente que viene tocando y estudiando el instrumento hace muchos años, desarrollando cosas geniales. A la vez, hay muchos instrumentos a mano para el que quiere arrancar. Todo eso me parece un caldo de cultivo buenísimo para los años que vienen.

 

¿Qué creés que implique llamarse ukelelista?

Nada muy distinto a llamarse pianista, guitarrista o cantante: implica indentificarse en una tradición de ejecutantes de un instrumento. Yo digo que soy ukelelista porque el ukelele es el único instrumento que toco “profesionalmente”, pero además porque siento que de esa manera se establece que el ukelele tiene una historia en la que busco proyectarme.

 

¿Qué buscás transmitir con tu música?

¡Qué pregunta! La verdad, no sé si busco transmitir algo. Con suerte toco lo que me gusta, y pienso que todo lo demás corre por cuenta de quien lo escuche. Ahora, sí me interesa particularmente la inclusión del ukelele en la tradición de la música popular, y muchas veces trabajo con eso en mente a la hora de tocar o escribir arreglos.

 

¿Podés nombrar algunxs referentes del uke que te hayan marcado el camino?

Hay un montón, pero creo que el que más me pegó cuando estaba arrancando fue Lyle Ritz, un ukelelista con un estilo impecable y muy limpio para tocar jazz. Todavía escucho sus dos discos grabados en Verve y me fascinan sus “chord melodies” y sus improvisaciones. También me marcó por esa época el toque particular de Herb Ohta, y hace poco descubrí a John King, que además de ser un ukelelista tremendo escribió con Jim Tranquada “The ‘Ukelele: a History”, uno de los pocos libros sobre la historia del ukelele y sus intérpretes, que le recomiendo mucho a quien le interese saber más del instrumento.
Más allá de ellos, tengo muy presentes las influencias de otres instrumentistas, sobre todo guitarristas y pianistas pero también bandoneonistas, cantorxs, directorxs de orquesta, arregladorxs y compositorxs con les que de alguna manera me siento emparentado a la hora de hacer música. Por tirar algunos, podría decir que el toque de los guitarristas Eduardo y Juan Falú, Atahualpa Yupanqui, Roberto Grela, Aníbal Arias, Chet Atkins, Ted Greene y Julian Lage; los pianistas Thelonious Monk, Erroll Garner y Hernán Ríos; los cuatristas Cheo Hurtado y Hernán Gamboa y el charanguista William Centellas; la orquestas de Aníbal Troilo, Miguel Caló y Horacio Salgán; el Ensamble Chancho a Cuerda, Don Olimpio y Los amigos del Chango; Mercedes Sosa, Roberto Goyeneche y obvio que Gardel también marcan muchísimo mi manera de tocar. De la misma manera, siento que aprendo un montón de la gente con la que hago música en vivo regularmente: el guitarrista Nacho Castillo (compañero del dúo Rodríguez/Castillo y antes de Café Turrone y otras aventuras), Eugenia Sasso, Catalín Munteanu, Manuel Rosales, el dúo Cottet Saidón y el trío La paleta del pintor.

 

¿Qué le dirías a alguien que piensa incursionar en el instrumento?

Que no lo subestime, porque el ukelele tiene mucho para dar, y que escuche y haga mucha música.

 

 ¿Pensás sacar algún material tuyo o tenés algún plan para este año?

En este momento estoy arreglando para ukelele solo una selección de temas de Agustín Bardi, que es un compositor paradigmático de la transición entre la Guardia Vieja y la Guardia Nueva del tango. Tengo ganas de grabar eso y otras canciones de mi repertorio este año, pero vamos a ver qué nos depara el destino. En principio tengo muchas ganas de seguir tocando en vivo y de viajar por Argentina.
Por otro lado, este año van a salir dos discos en los que grabamos la segunda mitad del año pasado con el dúo Rodríguez/Castillo: uno de Rhinoceronte, “Nueva fidelidad a las ideas de siempre”, y uno de Catalín Munteanu, “Las fuerzas invisibles”. Además, estamos en el estudio grabando un primer material de Los de seda, un trío de boleros y canciones románticas donde toco el ukelele y canto. El año pasado salieron algunas grabaciones de Rodríguez/Castillo y de Los canoeros, una banda de ritmos latinoamericanos en la que toco, y además tuve la suerte de poder grabar algunos videos para YouTube tocando mis arreglos solistas con el ukelele, así que mientras tanto todas esas grabaciones están en internet para escuchar.

http://julianrodriguezf.tumblr.com/

Lala Brillos y la poesía erótica

Fotografía: Maximiliano Conforti (ig: @maximilianoconforti)

Proyecto del fotógrafo: “Sobre negro”

 

María Laura Lavizzini es Lala Brillos. Se destaca como poeta, actriz, militante peronista y feminista. Tiene un programa de radio en REDTL, organizó el Tetazo en el Monumento Nacional a la Bandera y fue parte de la historia. Por otro lado, como actriz participó en tres obras de teatro del Círculo y como poeta declara su género con el nombre “erótico”. Participó en los ciclos poéticos de Ciclotimia, Tanga Feroz  y viene de Tablada imponiendo un estilo con rasgos muy particulares, según lo creemos nosotros. La nota centrará su ojo en el género poético que eligió para producir y en los condimentos distintivos de su poesía; además de cuestiones y temas accidentales que fueron surgiendo de manera necesaria.

Entrevista a Rocío Muñoz Vergara

Entrevista a Rocío Muñoz Vergara Facultad de Humanidades y Artes, 24 de mayo de 2018.
Antes de empezar esta entrevista, Rocío venía de otra actividad. Quizás de un encuentro de En el fondo del vaso, taller que ella coordina, o quizás de organizar un ciclo A cuatro voces, o de una lectura, charla, o quién sabe… nunca quieta, siempre dispuesta a todo y cada año que pasa por nuestros cuerpos parece darle más energía a ella.